Reseñas Lij (Febrero 2012)


 
La casa de Rodolfo 

Vera Hilb y Claudia Hilb
Ilustrado por Nora Hilb
Editorial: Alfaguara
Buenos Aires, 2012
Nº Páginas: 40

Un día, el lobo Rodolfo encuentra que la puerta de su cueva está tapada por una gran roca. Empieza a aullar desesperado, pues se ha quedado sin hogar. Todos los animales del bosque acuden en su ayuda, pero no logran mover la piedra. Así es que el osito lavador le ofrece que vaya a su casa, las cotorras le prestan su nido, todos lo invitan a vivir en sus hogares. Pero Rodolfo no está cómodo en ninguno...y es que la convivencia no es nada fácil, no? ¿Encontrará finalmente el lobo un lugar donde vivir?
El compartir los sentimientos con otros, la amistad, la solidaridad, la empatía y hasta los problemas de convivencia, podrán ser experimentados por los lectores de esta historia.
La casa de Rodolfo, un libro dinámico y conmovedor que invita al lector a acompañar al protagonista hasta encontrar su lugar en el mundo
Éste es el tercer libro, escrito y dibujado por las hermanas Hilb, que (en este caso) tiene como protagonista al lobo Rodolfo. Los dos títulos previos son: Sorpresa en el bosque y El lobo Rodolfo. ¿Nacerán nuevas aventuras de este entrañable personaje?... ¿Lobo estás?... (Por Silvina Juri)

Reseña (Enero 2012)


La katana perdida
A.Durini, M.Méndez, G.Repún y F.Vaccarini
Ilustración de tapa: Sebastián Barreiro
Ediciones SM
Colección El Barco de Vapor. Serie roja
Bueno Aires, 2012
Nº de páginas: 184

La Katana perdida, obra finalista del concurso “El Barco de Vapor 2010”, cuenta la historia de un detective que viaja desde Buenos Aires a Cabalango, un pequeño poblado cordobés, para dar una conferencia, contratado por Meire, el director de la única escuela de ese pueblo. Al llegar allí descubre que la charla ha sido sólo una excusa y que la verdadera intención fue contratarlo para que investigue sobre la desaparición de “la katana de Arakaki”, una espada samurái -robada en Japón dos siglos atrás- cuyos elementos mágicos la hacen única. El detective Emilio Casis aceptará el caso y comenzará a aventurarse en la búsqueda acompañado de increíbles personajes que colaborarán (o no) en la investigación.
La katana perdida es una obra colectiva escrita por cuatro escritores argentinos:, Ángeles Durini, Mario Méndez, Graciela Repún y Franco Vaccarini, quienes mediante la escritura conjunta, crean una novela policial cuyo humor disparatado logra atrapar al lector desde el comienzo. (Por Silvina Juri)


Reseña (Diciembre 2011)


Trapo y Rata
Magdalena Armstrong Olea
Editorial: FCE (Fondo de Cultura Económica)
Colección: Los especiales de A la orilla del viento
México, 2011
Nº de páginas: 32

Obra ganadora del XIV Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento.
Una pareja inusual, conformada por una rata y una mendiga, habitan un baldío en una ciudad cualquiera. La inspiración de la trama se refleja cuando los gatos, que viven alrededor, comienzan a hostigar a la pequeña rata, es entonces cuando el ingenio y el esfuerzo de ese par de perspicaces amigos ofrecerá un método sorpresivo que hará que los gatos, con seguridad, se mantengan alejados y retraídos de la acción que planeaban.
La narrativa es sostenida sólo de imágenes, las que testifican prescindir de palabras, la fuerza del relato logra crear una universalidad de rincones y baldíos urbanos agraciados por el ingenio de la autora que de manera evocadora y sutil, muestra cómo la unión, la complicidad y solidaridad de los habitantes de esos espacios errabundos manifiestan su resiliencia y creatividad, por y para “el otro”, su par, su compañía. Un libro para que chicos, y no tan chicos, le impriman su voz y entren de lleno en la lectura de imágenes. (s.j.)
 
 

Reseña (Noviembre 2011)

 

La marca en la tierra
Graciela Rendón
Ilustración de tapa: Mónica Weiss
Córdoba, 2008
Ed. Comunicarte
Colección: Veinte escalones (Nº11)
Nº de páginas: 188

Por Brenda Sánchez (*)

La marca en la tierra presenta algunos temas escasamente transitados en la literatura juvenil argentina: la cuestión del indio, el abandono materno. Rendón nos presenta la historia de Edelina, una niña mapuche que debe hacerse cargo de sus dos hermanitas y ayudar a su padre en el campo cuando su madre los deja.
El texto se asienta en la dicotomía nosotros/los otros y la historia se desarrolla en esta dialéctica. El hallazgo estilístico más certero de Rendón es la posibilidad de que los términos nosotros /los otros sean intercambiables gracias a la pluralidad de voces que toman la palabra en la narración. A veces nosotros somos Edelina, Aureliana y su mundo mapuche; y otras, somos las maestras, Indira y el mundo urbano. Al final, y como síntesis de este movimiento, se produce el encuentro de las esferas que parecían inconciliables en una pueblada que trasciende la historia personal de los personajes y se convierte en una reivindicación social, étnica, de clase y de género.
El gringo terrateniente también entra en escena —aunque como escenografía que esboza el problema de una Patagonia cada vez más en poder de capitales extranjeros sólo ocupados de la rentabilidad¬¬— y es siempre un “otro”.
El tema del indio está planteado sin estereotipos, por lo que la novela está lejos tanto de la concepción indigenista (centrada en la denuncia de las condiciones deplorables de vida de los aborígenes), como de la exaltación elegíaca de algunas vertientes regionalistas (que añoran el terruño perdido en un pasado feliz e irrecuperable).
Edelina es una adolescente que crece entre el mundo indígena-rural y el blanco-urbano y se debate entre la obediencia y la autodeterminación. Se plantea como contradicción del lugar de la mujer en su cultura, con el que no está de acuerdo y la posibilidad del desarraigo (como lo hizo su madre), que tampoco puede enfrentar todavía. Edelina se pregunta (y esa pregunta queda sin resolver, porque es nada menos que el proceso de autoconstrucción, los mecanismos que configuran la identidad) si ella puede romper con el mandato de sometimiento que pesa sobre las mujeres en su cultura, pero aún así, seguir siendo mapuche y llevar con orgullo su marca de la tierra.
El texto también puede ser leído en clave de género. Los hombres son los que tienen el poder y las mujeres se rebelan contra ese lugar de sometimiento que les han impuesto por tradición (madre de Edelina), por convenciones sociales (madre de Indira), por escalafón laboral (trabajadoras sociales). Las niñas Edelina e Indira no naturalizan esa situación y buscan ser distintas de sus madres. La realidad de Edelina y su familia es condenada desde el medio sociocultural blanco-urbano como atrasada y se revictimiza a las víctimas del abandono, porque “algo habrán hecho”; mientras que, aunque todos conocen los hechos de violencia doméstica en la casa del intendente (padre de Indira), miran para el costado porque están atravesados por el consenso social de que son cosas privadas de cada familia.
La Patagonia aparece en toda su riqueza geográfica y cultural. El mundo mapuche se entreteje en el texto en distintos niveles, lo que le da riqueza y profundidad. La cosmovisión mapuche aparece en el entorno familiar de Edelina, pero el mundo mítico se alcanza a entrever en la figura evocada de Raimundo, el abuelo, dueño de la sabiduría ancestral, y en Aureliana, la curandera-hechicera. Raimundo no sólo es recordado, sino que a través del recuerdo y del afecto se hace efectivamente presente para Edelina, porque “así pensaba su gente, que la vida continuaba después de la vida” (p. 179). Raimundo y Aureliana tienen una relación estrecha con la naturaleza, son parte cósmica de un todo en el que no hay jerarquías entre tierra, animales y hombres. Todos son parte indispensable en el equilibrio de la vida.
Dentro de esta misma concepción está el caballo, que es un elemento fundamental en la cultura mapuche y aquí aparece no sólo como transporte sino como compañero, confidente, protector. Hay una relación de intimidad afectiva con el caballo.
Uno de los hallazgos estilísticos más importantes es que estas ideas no sólo están presentes en la trama, en el nivel de la historia (diégesis), sino a nivel estilístico. Las imágenes de la tierra tienen que ver con esa idea de unidad entre hombres y naturaleza y parecen espejos rotos: son ásperas pero hermosas, como esa geografía.
Los capítulos son breves y más que a unidades de acción, responden a “unidades de sensación”. Hay una búsqueda y un ahondamiento en la vivencia afectiva del espacio, lo que otorga a todo el texto una atmósfera lírica, que se siente, sobre todo en las vivencias de la tierra que desencadenan los recuerdos de la madre ausente y del abuelo Raimundo.
En La marca en la tierra, Rendón abre una huella en esa tierra ventosa de la Patagonia por la que nos invita a caminar y a sentir, porque “cuando la huella es honda y se asienta, ya no se va, y siempre sirve de guía para cuando se vuelve” (p. 183).

  • (*) Brenda Sánchez es Licenciada en Letras, FFyL, UNCuyo. Trabajó en proyectos de investigación en los ámbitos de literatura argentina del siglo XX, literatura de Mendoza y literatura infantil. Becaria de la SeCTyP, UNCuyo, 2004 y 2005. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas.

Reseña (Octubre 2011)

 
Navidad Blanca
Sandra Comino
Ilustrado por Mónica Weiss
Editorial: Comunicarte
Nº de Paginas: 52
Edición: 2011

Llega el tiempo de Navidad y la ciudad se abriga ante la tormenta de nieve artificial. Los shoppings atestados de gente, el aire acondicionado que no funciona, largas filas para hacer casi todo lo que queremos, crean el clima perfecto (¿perfecto?) para vivir una Navidad Blanca y soñar con los regalos que traerá Papá Noel, el verdadero Papá Noel.

La voz que narra esta historia es la de una niña que, junto a su hermana menor y a sus padres, espera una larga cola para poder fotografiarse con "Papá Noel", montado en un artificiosa escena que paradójicamente invita a que los niños sospechen del ritual, aunque no así los adultos (padres) quienes se muestran entusiasmados en vivenciar y sostener la fantasía navideña. Aunque el actor implicado (Señor que hace de Papá Noel) no colabora al mostrar apatía en el papel que le han dado, pues no parece estar centrado en su rol sino preocupado en seguir el partido de fútbol que escucha en sus auriculares… Ese y otros peculiares inconvenientes propiciarán un clima particular, sin embargo las niñas protagonistas parecen no necesitar tanto alboroto para fantasear con “Santa Claus”, con tan sólo mirar hacia el cielo "crean y creen" en lo que acaban de ver… ¿quieres descubrirlo? (Reseñó: Paloma de 9 años. Colaboró: Silvina Juri)
Un libro pleno de humor genuino, ese al que nos tiene acostumbrados Sandra Comino.


Reseña (Septiembre 2011)


Los hijos del vidriero
Maria Gripe
Ilustraciones de Harald Gripe
Editorial: SM
Colección: Barco de Vapor. Serie Naranja
Madrid, 1993
Nº de páginas: 192

Libros que enseñan a pensar...

En 1964 Maria Gripe (Suecia, 1923-2007) publicó la novela Los hijos del vidriero de la que aseguró ser uno de sus libros más queridos, pues lo escribió casi sin esfuerzo y en tan sólo doce días. También porque recordaba esa época como una de las más felices en su vida, cuando pasó el otoño con su familia en la casa de campo, sin luz eléctrica, ruido y donde, si querían agua, debían ir a buscarla al manantial.

Es muy probable que todos estos elementos inspiraran a María Gripe ya que, en el más puro estilo de los clásicos infantiles, en esta novela todo comienza en un pueblo que ya no existe: cuando no había electricidad y el medio de transporte eran los carruajes y los carromatos; cuando la gente se desplazaba con sus productos para venderlos o intercambiarlos en la feria semestral.

Albert y Sofía tienen dos hijos pequeños: Klas y Klara y, aunque viven pobremente de la venta de los platos, vasos y recipientes de vidrio que fabrica Albert, son una familia feliz.

Hasta aquí todo indica que se trata de un relato de tintes realistas, pero cuando aparecen Aleteo Brisalinda y su cuervo Talentoso, la historia se torna fantástica. La vieja Aleteo teje alfombras en la que plasma el futuro de las personas. Además, si alguien se lo pide, acepta leerle la buenaventura a través de las líneas de la mano. Talentoso, por su parte, es un cuervo sabio, tuerto y parlante.
Con el paso de las páginas, a los hijos del vidriero se los llevan a la Ciudad de Todos los Deseos, no sin antes cruzar el Río de los Recuerdos Olvidados, con lo que olvidarán por completo lo que han dejado tras la otra orilla. Y a pesar de los nombres tan sugerentes de su nuevo hogar, descubren un mundo extraño, inhóspito, donde cada deseo cumplido ensombrece la felicidad de sus moradores.
Esta novela de final feliz tiene varios niveles de lectura por lo que es disfrutable por niños (de alrededor de 9 años adelante) y adultos. En el horizonte infantil cabe destacar cómo, con lenguaje sencillo y de manera evocadora y profunda, la autora toca temas como las relaciones familiares, la soledad, el amor, la maldad, la belleza y los deseos, e induce a que el lector se cuestione acerca de estas nociones.

En entrevista, Maria Gripe comentó que la mejor honra que había recibido era el de los niños que le escribían para decirle que sus libros les gustaban porque les enseñaban a pensar. ¿Puede haber un mejor elogio? (Por Paulina Ugarte Chelén)
Fuente: Ugarle para El Economista, Sección Arte e Ideas, Mx.

(Los libros reseñados están en EDELIJ)

Reseña (Agosto 2011)




La medicina no fue siempre así
Ileana Lotersztain y Martín De Ambrosio
Ilustraciones de Javier Basile
Ediciones Iamiqué
Colección Las cosas no fueron siempre así
Buenos Aires, 2011
Nº de páginas: 40



“Erudición al alcance de los niños”
Por Jimena Néspolo (*)


Dos rasgos singulares convierten a la colección “Las cosas no fueron siempre así” (editorial Iamiqué) en un gran atractivo para los niños lectores –y no tanto–: la mostración de la dimensión temporal de la cultura entendida como toda práctica humana y la presentación sintética de cierto saber “loco” o poco conocido en el ambiente escolar. Que a lo largo de la lectura los textos se revelen como un composé inarticulado de pastillitas con fechas distintas, o que se presenten a sujetos históricos como desopilantes protagonistas de una Historia rocambolesca, lejos de ser un vicio de los volúmenes es -en cambio- el mayor merito que ostentan. Por su parte, el ilustrador y diagramador Javier Basile amalgama estéticamente, con sus viñetas y collages de colores intensos, estas misceláneas textuales que aúnan información y divertimento.
Veamos, por ejemplo, la sección intitulada “La muerte negra” del libro La medicina no fue siempre así, de Ileana Lotersztain y Martín De Ambrosio. Es interesante, primero, observar en detalle la ilustración que ocupa estas dos páginas destinadas a la peste bubónica: con un color de fondo que va del celeste al naranja, logrado a partir de la edición digital que simula el ya artesanal aerógrafo, la imagen central muestra a la Muerte –guadaña incluida– montando un dragón dorado que escupe fuego o, en su defecto, tiritas de papel confeti y que capitaneando una legión de bestezuelas menores (un esqueleto con cuernos, un murciélago que porta jeta de pajarraco, una víbora con fauces de cocodrilo, un corazón humano cubierto de poncho calchaquí, un hígado con pies de enano, una lagartija sin cabeza, etc.) se abalanza sobre infantiloides figuras humanas y un paisaje bárbaro de ciudadela en ruinas. Así, en diálogo con esta imagen chocarrera, la masa textual se organiza en cuatro bloques que ofrecen información puntual sobre aquella enfermedad que nació en Asia y se propagó en el siglo XIV en toda Europa y que “puso a la especie humana al borde de la extinción” ya que en escasos años murieron cerca de veinticinco millones de personas. No obstante, quizá para quitar dramatismo a la historia fáctica o para subrayar aún más el anclaje epocal de todo “saber” humano, a la derecha de este dueto de páginas se consignan claramente los consejos dados por el Colegio de Medicina de París, en 1347, para prevenir la peste negra: 1) Encender el fuego con ramas de laurel. 2) Evitar las comidas húmedas. 3) Permanecer en casa durante la noche, para evitar el rocío. 4) No moverse demasiado. 5) No cocinar con agua de lluvia. 6) No usar aceite de oliva. 7) No bañarse. 8) No enojarse ni emborracharse.
Decir que estos libros hubieran sido el deleite de Borges cae de suyo. Menos trillado, en cambio, es imaginarnos otro lugar y otro tiempo en que el gran tótem intocado de nuestra literatura, entregado con felicidad y audacia al juego de la oca que este volumen trae en sus páginas finales, cayera –sin cálculo– en la cuadrícula 27 que reza: “Quieren operarte para extraerte la piedra de la locura. Te escondes en la Escuela Médica Salernitana.”

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(*) Extracto de la reseña publicada para la revista Boca de Sapo. Revista de arte, literatura y pensamiento (Julio, 2011) y reproducida en EdeLij con el consentimiento de su autora. Invitamos a leer la reseña completa en www.bocadesapo.com.ar
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Reseña (Junio-Julio 2011)

 Si tenés un papá mago…

Gabriela Keselman
Ilustraciones de Avi
Ediciones SM
Colección El Barco de Vapor. Serie blanca
Bueno Aires, 2010 (1ª reimp.)
Nº de páginas: 64


Chiqui (el protagonista de esta historia) tiene un papá mago y cada día -antes de irse al colegio- su padre lo despide con un regalo maravilloso… Le entrega unas palabras, pero no cualquier palabra sino palabras mágicas que Chiqui guarda en su bolsillo secreto. Así Chiqui emprende feliz su camino hacia la escuela, pero antes, hace cuatro paradas por las casas de sus amigos (Mijito, Nenitalinda, Capeón y Tesorito) a quienes también sus padres los despiden, aunque ellos no parecen alegres sino todo lo contrario. Es allí en donde la influencia de las palabras mágicas de Chiqui actúan inmediatamente en el estado de ánimo de sus amigos y así “lo malo, ya no parece tan malo…”. ¿Cuáles son las palabras que recibe Chiqui que hacen encender la alegría de todos sus amigos? Descúbrelas en esta pequeña gran narración.
Fragmento de ilustración, pág.10

Una historia que resalta la importancia de la palabra en relación al sentimiento que despierta: palabras que alegran, palabras que invitan a jugar, o incluso palabras que agobian, que cansan, que aturden, o peor aún, las palabras no dichas... Las ilustraciones de Avi no tan sólo acompañan la narración sino que la amplían con interesantes guiños pictóricos que brindan una marca distintiva a la narrativa. (Silvina Juri)

Reseña (Mayo 2011)


El fantasma del aljibe
Laura Ávila

Ilustraciones de Luciana Carossia
Ed. Edelvives
Colección Ala Delta
Serie Verde (a partir de 10 años)
Bueno  Aires,  2010
Nº de páginas: 144

 
Cerca del aljibe, se tejen historias. Historias de amistad, la de Inés y de Calixto, historias de amor secretas, y también historias de libertad. Todas ellas unidas por un “fantasma” que deambula por el aljibe durante las misteriosas y encendidas noches de aquel mayo de 1810. ¿Será efectivamente un fantasma o será sólo una excusa para contar historias que hacen a la identidad de todo un país?
Una novela que -a través de una niña de once años- recrea historias del pasado y vivencias que recuerdan los inicios de “nuestra” independencia. 

Reseña (Abril 2011)

Lucas junta cosas (bastante asquerosas)

Silvia Shujer
Ilustraciones de Huadi
Editorial Sudamericana
Colección Los Caminadores
Buenos Aires, 2010
Páginas: 32

Lucas junta cosas es el último título de la Serie ´Lucas` escrita por Silvia Schujer e ilustrada por Huadi.

Si bien la serie Lucas ya tiene sus años pues al personaje no parece pasarle los años, aunque sí en cambio le suceden aventuras y disparates que suelen ocurrirles a los chicos de su edad.

En esta ocasión a Lucas se le cae un diente de leche, hecho que no le simpatiza para nada. Y luego de intentar disimular su falta sin lograrlo, se entera -de la mano de su madre- sobre la historia del Ratón Pérez. Desde ese día decide empezar a juntar otras cosas que también se le caen o que salen de su cuerpo por las que nadie le había ofrecido (hasta ahora) dinero a cambio. Así entonces comienza a armar una curiosa colección (uñas, pelos, legañas y otras tantas suciedades) para poder ofrecerle a los ratones un buen abanico de ´cosas bastante asquerosas`.

Los cinco cuentos de la serie Lucas están atravesados por el humor, las fechorías de sus personajes y al tiempo la ternura que despiertan…Una invitación al juego y a la complicidad de chicos a partir de cuatro años. (Silvina Juri)


Reseña (Marzo 2011)



Es tan difícil volver a Ítaca
Esteban Valentino
Editorial SM
Colección Gran Angular
Buenos Aires, 2010

Eduardo tiene 12 años y está en la cama de un hospital en una especie de coma. Sufre de una rara y poco conocida enfermedad –Síndrome de Melas- que lo mantiene aislado del mundo exterior. El médico le explica a Mónica, la madre de Eduardo, que el síndrome es una enfermedad hereditaria que en el 98 por ciento de los casos se transmite de madre a hijo pero ésta es una excepción y ha sido el padre quien le transmitió la enfermedad a su hijo. Mónica está decidida a no dejar que Eduardo se marche como lo hizo su marido, Federico, cinco años atrás. Ella se propone sacar a su hijo de ese lugar en el que está sumergido y traerlo “de vuelta”. Sabe que su hijo necesita de su ayuda y ella será su guía para ese trabajoso camino de regreso. Necesita de su voz. Para esto recurrirá a todo lo que su imaginación y, sobretodo, intuición de madre le sugiera y, entre otras cosas, se convertirá en una narradora de historias. Pero no de cualquier historia, sino nada menos que de las aventuras y vicisitudes del viaje de vuelta de Ulises a su hogar, Ítaca. Así, día a día le contará a su hijo las diferentes batallas que luchará el héroe para llegar a su patria y a Penélope, su amada. Al igual que Ulises, cuando regresó a su patria (Ítaca), Eduardo emprende con trabajo el camino de retorno. El final lo conocemos todos: Ulises llega de vuelta a su hogar a los brazos de Penélope.
La historia es narrada por los propios protagonistas, Eduardo y Mónica, por momentos a través de sus monólogos interiores y por momentos a través de los diálogos que, a pesar de toda lógica científica, ellos logran mantener.
El libro contiene tres partes diferenciadas: la historia en sí; una entrevista que Laura Linzuain le hace al escritor de la obra y, por último, los fragmentos de “La Odisea” que narran los episodios elegidos por el personaje de Mónica para contarle a su hijo. Es interesante el recurso intertextual que invita a relacionar y asociar la historia principal con el clásico, escrito por el dramaturgo griego Homero. Ulises y Eduardo son mímesis de un viaje que, seguramente, tendrá tornada… (m.c.: Mercedes Colombo)

Reseña (Febrero 2011)




Un señor en su lugar
Maria Wernicke
Editorial Edelvives
Colección Álbumes
Buenos Aires, 2010
Nºpág.: 28



Un sueño que encontró su lugar…

Ya podemos disfrutar de “Un señor en su lugar”, el segundo libro-álbum de la ilustradora María Wernicke. El libro encontró su lugar en la editorial Edelvives de la mano de su autora, quien, en este caso, realizó tanto texto como ilustraciones.

María cuenta cómo nació el libro: “Este libro, como todos, tiene su propia historia. Nació de una imagen que soñé. En el sueño (era un sueño dibujado) aparecía el hombre en un bosque. Cuando desperté, lo dibujé para no olvidarlo. Meses después necesitaba una postal para exponer en la Feria del Libro Infantil y usé esa imagen. Un año después el “hombre” seguía dando vueltas por mi cabeza, no me abandonaba. Hasta que me di cuenta de que el hombre había estado paseando por “mi” sueño. Y así es como comienza el libro, con esa imagen y la frase “Un señor se pasea por un sueño.”
Y cuando se pasea lo hace por lugares furtivos, pero lo asombroso no es tanto el “dónde” se pasea, sino el “de qué manera” lo hace… Muchas veces en la vida las cosas no están en su lugar, pero esto no parece ser un problema para el señor protagonista, quizá porque disfruta que las cosas no estén en su sitio, quizá porque esté encantado de esa luna llena, o quizá porque…
Los invitamos a que descubran los tantos “quizá” al que abre esta historia, que invita a pensar y sentir disímiles respuestas, una historia que alberga preguntas que tal vez no encuentren respuestas, al menos, no absolutas. (s.j.)

La paleta impregnada de colores ocres deviene de la técnica utilizada por la ilustradora, la nogalina.

Reseña (Diciembre 2010)

Diciembre 2010 - Enero 2011


Un tren hacia Ya casi casi es Navidad

Diego Muzzio

Editorial SM
Colección Barco de Vapor, Serie Naranja
Año: 2008
Nº pág.: 128


Qué buen disparate!

Si el lector decide subirse a este tren tiene asegurado un viaje no hasta el pueblo llamado Ya casi casi es Navidad, sino hacia una entretenidísima historia que irá rompiendo con todas las estructuras y apuntará cada vez a darle una nueva vuelta de tuerca, a apostar por algo aún más disparatado de lo que acaba de suceder.

En el libro de Muzzio se narra la historia de Jerónimo García, maquinista, y Hugo Mastronardi, su gato, cuando se disponen a partir, como todos los diciembres, al poblado de Ya casi casi es Navidad, con un cargamento de 55 árboles navideños de plástico. Sin embargo, este viaje servirá de excusa para llevar al lector por personajes y situaciones de lo más disparatadas.

El primer aviso de que no nos encontramos ante una novela “convencional” aparece con las descripciones de García y Mastronardi, donde nos enteramos, por ejemplo, que Mastronardi es un gato que habla. “No mucho. En realidad sabe decir una sola palabra, y esa palabra es: “croqueta”. Pero sabe decirla en más de 20 idiomas distintos”. Y a lo largo de la historia podremos aprender cómo se dice croqueta en japonés (sushi), ruso (krotushka), alemán (kroketten), francés (croquette), italiano (crocchetta), inglés (crockets), polaco (croklava)…

El segundo quiebre aparece cuando luego de leer el capítulo 1, nos encontramos con el capítulo 1 y ½. Y a partir de aquí, todo comienza a ser una escalada de disparates tras otro, en la que aparecerá el tercer protagonista de la historia que es, nada más y nada menos que, un día. Un día jueves. Y para subir aún más la apuesta, es un día jueves español. Y de la mano de estos tres personajes el autor nos propone atravesar el espacio exterior cuando el tren es succionado por marcianos interesados en los árboles; conocer al tremebundo Señor No, guardián de las cosas perdidas; y deleitarnos con las poesías de los uranianos, entre otras cosas.

Lo interesante de esta propuesta es, por un lado, animarse en el campo de la literatura infantil a escribir y publicar una novela que rompa con casi todas las estructuras (personajes que son días, capítulos y medios, “capítilis qui so descumponin”, otros que se pierden – “a esta altura, el atento lector se estará preguntando: ¿y qué pasó con el capítulo 18? Bien, me da mucha vergüenza confesarlo, pero lo he perdido. Sí, así como lo leen, he perdido todo un capítulo de este libro, quizás uno de los capítulos más importantes”-, tres epílogos y hasta poemas en uraniano). Y por el otro lado, lograr sostener una historia que atrapa, con personajes entrañables y, sobre todo, bellamente escrita. (Verónica Lichtmann.)

Reseña (Noviembre 2010)



Gastón Ratón y Gastoncito en el mar de las sorpresas
Nora Hilb
Colección Gastón Ratón y Gastoncito.
Buenos Aires, A-Z Editora, 1998.


Gastón Ratón y Gastoncito están nadando en el mar. Pero es el mar de las sorpresas por lo que se encontrarán con globos de colores, grandes olas y cataratas y hasta un enorme monstruo marino. Finalmente, podremos descubrir que se trata simplemente de la bañadera en la que un niño se baña.
Toda la serie de Gastón Ratón y Gastoncito nos propone el mismo juego: ir descubriendo el mundo “por partes”, desde el punto de vista de los ratoncitos, hasta que en la última página se descubre “el todo”. Así, una canilla de la bañadera se convertirá en una catarata con temibles olas, un pozo muy oscuro será el bolsillo del delantal del jardín y la cola de un león, una barranca muy alta que habrá que escalar.Esta exploración por partes resulta muy divertida para los pequeños lectores que antes de llegar al final de la historia ya pueden ir anticipando que se trata de una bañadera, un bolsillo o un león, de acuerdo al ejemplo.
A su vez, mirar el mundo desde el punto de vista de alguien aún más pequeño que ellos, les genera empatía con el personaje y una sensación de dominio de la situación que seguramente les resultará muy gratificante. (v.l.)

La serie de Gastón Ratón y Gastoncito se completa con otros tres ejemplares:
.Salen de paseo.
.En un pozo muy oscuro.
.En el pantano de mil colores.

Para saber más ingresa a: Gastón Ratón

Reseña (Octubre 2010)

En octubre…un libro que pone los pelos de punta…


Pl
aneta Miedo

Ana María Shua

Editorial Sudamericana

Colección Primera Especiales

Buenos Aires, 2010

Nº Páginas: 96


Cada pueblo, cada época, inventa sus propios monstruos. Están los cadáveres vivientes, los fantasmas o muertos-vivos, los bebedores de sangre con colmillos afilados o dientes de hierro, los demonios que devoran carne humana, las cabezas voladoras con grandes ojos amarillos.
Los monstruos son muchos y muy variados, pero Ana María Shua no se dejó amedrentar. Recorrió los rincones más oscuros de la tierra y este libro acerca ocho historias fantásticas basadas en relatos folklóricos de distintas partes del mundo, que muestran cómo en cada lugar de la Tierra hay una forma diferente de convocar el terror, de explicarlo y de mantenerlo bajo control. Al final de cada historia, un apartado en donde la autora cuenta los recursos que utilizó para generar el terror. ¿Te animás a entrar a este Planeta?


Reseña (Septiembre 2010)


Cartas al Rey de la Cabina
Luis María Pescetti
Ed. FCE
Colección Los especiales de A la orilla del viento
120 pp.


Una historia que mezcla sentir y pensar sobre el amor…

Estas cartas fueron escritas en otro tiempo,
y estaban dirigidas a alguien que por miedo y por amor, huyó.

Sólo supe que me seguía amando,
y soplé tan fuerte que las cartas subieron hasta su cabina

como podrían haber llegado, también, a cualquier lugar del mundo al que su corazón

de náufrago

hubiera querido que, por favor, llegaran.


A lo largo de veintidós cartas en prosa poética este libro expresa, con hondo lirismo, el sentir de una joven, Paloma, ante su primer desengaño amoroso. Sus expectativas de pronto se ven desbordadas cuando Antonio, a quien tanto amó, se refugia en la parte más lejana del mundo según él: la cabina de una grúa.¿A qué obedece esta falta de reciprocidad? Paloma necesita comprender qué ocurrió, qué alejó al ahora Rey de la Cabina de su lado, y entonces, convencida de que Antonio huye por temor al compromiso, lo interpela a través de sus cartas. Sin embargo el de su amado no es un temor cómodo, sino que se debe a un exceso de responsabilidad: al Rey de la Cabina le pesa la diferencia de edad entre ellos.
En este bello libro-objeto para atesorar, cuyos textos y evocativas imágenes recuerdan a los diarios íntimos y a los cuadernos de notas, los lectores encontrarán un Luis María Pescetti ignoto para gran parte del público, en una cuerda muy sensible, emotiva, profunda y serena. (FCE)

Reseña (Agosto 2010)


El juramento de los Centenera
Lydia Carreras de Sosa
Buenos Aires
Editorial Edelvives, 2009
Colección: Alandar

A principios de siglo XX cinco de los hermanos Centenera deciden emigrar a Argentina, tierra de oportunidades. Huérfanos jóvenes y sin trabajo emprenden el viaje en barco, llenos de ilusiones. Pero cuando están a punto de llegar la hermana pequeña desaparece. Incapaces de enfrentar esta tragedia y perdidas todas las esperanzas de hallarla, juran no volver a mencionar el hecho y seguir adelante con sus vidas. Con el tiempo, Josep, uno de los hermanos, rompe la promesa y cuenta todo a una amiga, quien va a ayudarlos a desvelar la verdad. (Texto extraído de la contraportada del libro)


Una escritura despojada

Por Graciela Perriconi

Después de haber leído los libros de Lydia Carreras de Sosa y sobre todo El Juramento de los Centenera, obra que recibiera el premio Alandar de Narrativa infantil de la editorial Edelvives, en España en el año 2007, quedé admirada por su buena escritura con una notable característica: la de una narradora que cuenta acompañada por dos fortaleza: una buena historia, ficción pura y con excelente resolución y el despojamiento de una lengua que se escribe con la contundencia de su propio valor. No hay un solo adjetivo de más, no hay regodeo estilístico, por el contrario, si algo fuera criticable en ella, sería esta simpleza o sencillez para decir sin agregar datos, sin buscar la belleza poética ni la hondura filosófica. Con Lydia Sosa la fuerza de su historia es la matriz del éxito y por cierto convencer al otro de adoptarla como propia.
El juramento de los Centenera es una novela de intriga y suspenso que se funda en el pacto de los hermanos, hombres castigados por la vida y cada uno marcado por un camino personal de sufrimientos y pérdidas. La desaparición de la hermana pequeña desata la trama que amanece con dureza desde el inicio. Cuando Josep, uno de los hermanos, rompe la promesa movido y apoyado por la cercanía de una amiga, esta historia toma un ritmo y un desenlace que no da tregua hasta las páginas finales.
Motivó el presente escrito el hallazgo de una nueva escritora en el mundo editorial argentino que muestra solidez a la hora de planificar sus obras: así lo hizo con Las cosas perdidas, que también obtuvo el premio Alandar 2006 de narrativa editado por Edelvives.
Su obra es creíble y minimalista. De cortos argumentos, sin dilaciones innecesarias y con temas difíciles de la vida, la pobreza y la búsqueda de salidas, el robo, la discapacidad en Gioconda, mi pesadilla (2010), editado por Sigmar.
Quizás su profesión de docente de la lengua inglesa le haya dado una voz concreta y despojada.
Para describir una situación de dolor se refiere así:
“Francisco se sentó en la cama, bajó la cabeza hasta esconderla entre las rodillas y así permaneció hasta que por la ventana no entró más luz de la calle y nos quedamos a oscuras” (Pág.,45, El juramento de los Centenera) esta exigua cita ilustra una manera de contar con las construcciones sustantivas en especial. Si a eso se le agrega su decisión de no hacer concesiones con el lector, esto es no remitirse a un público infantil sino simplemente revelar cómo se resuelve un conflicto que motiva una historia, más confiable es su propuesta escritora.
Un estilo que promete sostenerse en distintas publicaciones. A su autora le damos la bienvenida a la literatura infantil en la que –creo- se está instalando con originalidad.

Reseña (Junio-Julio 2010)



La flor más grande del mundo
José Saramago
Ilustrado por Joâo Caetano
Traductor: Pilar del Río
Editorial: Alfaguara, Madrid
Colección: Alfaguara infantil
Año: 2007
Nº pág.: 34

Así empieza este cuento…

Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben pocas palabras y no las quieren muy complicadas. Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena. Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande. A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón.

Simple y complejo, para niños y para adultos, este cuento de José Saramago construye un espacio de tensiones. Se trata en último caso de una historia aleccionadora al uso. Pero el artilugio narrativo hace que el lector no repare fácilmente en ello. La apuesta por trasladar el texto a un álbum y la elección de una materia estética enfatizan la pretensión artística y ambigua de la obra: se trata y no se trata de un cuento para niños. Juzguen por sí mismos. (Publicado en el Servicio de Orientación de Lectura)