.

.

.

RESEÑAS LIJ (Abril 2016)



Las bibliotecas en la formación del hábito lector
Sandra Sánchez-García
Santiago Yubero (coord.)
Editorial: Ediciones de la UCLM
Colección: Arcadia, Nº 26
Nº de páginas: 320
Cuenca, 2015

La animación a la lectura ha sido uno de los servicios de extensión bibliotecaria ofrecido de forma tradicional en las bibliotecas. A través de diferentes estrategias y actividades las bibliotecas escolares, las bibliotecas públicas e, incluso, las universitarias, han asumido su compromiso en la formación de lectores competentes.
A pesar de ello, el tema de la pro-moción lectora ha sido escasamente tratado en la bibliografía profesional. Esta es una de las principales razones por las que se ha escrito este libro, que trata de ofrecer una visión general y conjunta de lo que la promoción a la lectura supone en los distintos tipos de bibliotecas, tanto de forma independiente, como desde la óptica de la colaboración y la cooperación.
Este libro reúne la visión de distintos profesionales con el objetivo de presentar una visión global de las diferentes actuaciones y estrategias para acercar la lectura a los ciudadanos, entendiendo esta como la base para acceder a la información y al conocimiento, y contribuir a formar sociedades más democráticas e igualitarias.



RESEÑAS LIJ (Marzo 2016)



La lectura poliédrica. Métaforas para hablar de la lectura.
Jesús Ballaz y Fracisco Rincón
De las ilustraciones: Ramón París
Editorial: Variopinta ediciones y Banco del libro
Nº de páginas: 160
Barcelona, 2015

Del libro…
Este libro, ameno y amable, presenta algunas de las metáforas que se han utilizado para referirse a la lectura, una actividad compleja que muestra muchas aristas. Con una declarada intención activista, pretende ayudar a comprender -y tal vez a valorar más- esa fascinante actividad que llamamos leer.
Una lectura estimulante para maestros, padres, bibliotecarios y todos aquellos que promocionan los libros y la lectura.
El acento está puesto en aquellas metáforas que hacen valorar la actividad de la lectura y animan e impulsan a practicarla. El presente libro tiene, por decirlo sin amagues, un tono de militancia: pretende incitar claramente a la práctica de la lectura.

De los autores…
-Jesús Ballaz es historiador. Trabajó durante muchos años como editor de libros para niños y jóvenes. Es autor de más de treinta obras para este público. Reconocido crítico y un ávido lector que organiza grupos de lectura y participa en ellos.
-Francisco Rincón catedrático en literatura. Cofundador y coordinador de la sociedad de didáctica de las lenguas, creador del proyecto ELE, programa de extensión lectora en localidades de Barcelona.

RESEÑAS LIJ (Febrero2016)

 

LIJ. Literatura mayor de edad
Pedro C. Cerillo Torremocha
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha
Cuenca, 2015
Colección: Arcadia nº25
Nº de Páginas: 192



El reconocimiento de la existencia de una Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) es todavía reciente, aunque desde hace un tiempo casi nadie pone en duda su existencia.
En este libro el autor ofrece nueve estudios sobre LIJ, en los que se habla entre otros asuntos, de su consideración como literatura con pleno derecho, de la importancia de la voz mediadora del adulto en las primeras edades lectoras, de la discutida especificidad de la literatura juvenil, de la poesía infantil como género literario poco explorado, o del canon y los clásicos literarios en su relación con la LIJ.

En BOLETÍN N° 101: FEBRERO 2016



RESEÑAS LIJ (Enero 2016)



Introducción a la literatura infantil y juvenil actual  (2ª edición)

Teresa Colomer
Madrid, 2010
Nº de páginas: 254
Editorial: SINTESIS

Una actualización necesaria para el campo de la Lij…

Esta obra proviene de otra, publicada en 1999 en esta misma editorial, totalmente reformulada en su texto y ampliada con ilustraciones y actividades didácticas sobre las cuestiones tratadas. 
Responde a cuatro preguntas fundamentales sobre la literatura infantil y juvenil, debidamente divididas por capítulos:


   -¿Para qué sirve n esos libros dirigidos a la infancia y la adolescencia?
   -¿Cómo facilitar su lectura?
   -¿Cómo es la literatura infantil y juvenil, tanto la ya clásica, como la actual?
   -¿Cómo elegir los libros más adecuados entre la gran oferta existente?

En el capítulo final denominado “Para saber más”: se especifica una bibliografía básica sobre Lij; se mencionan algunos centros de documentación de referencia; autores e ilustradores actuales y finalmente se ofrecen dos tablas de orientación cronológica sobre la evolución de la Lij universal y española, específicamente. (desde el siglo XVII hasta 1977)
Así pues estudiantes de las carreras educativas, maestros, bibliotecarios, animadores culturales, autores y, por supuesto, los padres encontrarán en este libro información útil para iniciar a las nuevas generaciones en el diálogo cultural que ofrece la literatura.
La obra constituye una sistematización rigurosa, ordenada y completa de todos los temas que giran actualmente alrededor de la literatura infantil y juvenil: géneros, como el álbum ilustrado; valores educativos, como la evolución del sexismo; orientaciones educativas, como la planificación escolar de las actividades literarias; criterios de selección, como la calidad de las obras o prácticas recomendaciones de libros incluidas en todos los apartados tratados.
Puede consultarse el índice completo en:

Reseñas Lij (octubre 2015)


Los devoradores de la Infancia
Mirta Gloria Fernández
Editorial: Comunicarte
Colección: La ventana indiscreta (Ensayos sobre Lij)
Córdoba, 2014
N° de Páginas: 140


Por Manuel Martínez (Lic. en Letras, por la UBA)

Para quienes nos apasionamos por el estudio de la LIJ, la edición de Los devoradores de la infancia es un acontecimiento notable. Se trata de un libro de ensayos escrito por la especialista en Literatura para la infancia Mirta Gloria Fernández. Publicado por la editorial argentina “Comunicarte” en coincidencia con el IV Simposio LIJ del Mercosur celebrado en 2004, el libro integra la colección “La ventana indiscreta” junto a las obras La aldea literaria de los niños, de María Adelia Díaz Rönner y Hacia una literatura sin adjetivos, de María Teresa Andruetto.

Siguiendo la senda trazada histórica por Phillipes Ariès, Robert Darnton y Jack Zipes, pero centrada en lo específicamente literario Mirta Gloria Fernández sostiene que el estudio de los cuentos del género maravilloso se constituye como relato ficcional de la historia de la infancia occidental. Por ese motivo, la lectura crítica de las publicaciones que se destinan a la infancia se realiza en paralelo al estudio de las representaciones de “infancia” que cada época histórica construye y negocia mediante  sus discursos sociales.
A través de una pormenorizada mención de los autores, los títulos de sus obras y las ilustraciones, bellamente reproducidas en las páginas del libro, el lector de Los devoradores de la infancia asiste al racconto de cinco etapas a través de las cuales la crueldad de los cuentos maravillosos fue recepcionada con delectación, asimilada con reparos, neutralizada, evaluada con ambigüedad y celebrada tanto por la gente menuda como por los mediadores de lectura adultos.
En los siete ensayos que integran el libro se estudian las formas de aparición del maltrato a la infancia en las producciones culturales destinadas a los niños y las niñas a lo largo de la historia. Fernández logra su objetivo mediante una sugestiva hipótesis de lectura que recupera el concepto bajtiniano de cronotopo para desentrañar el significado de los rastros dejados en los textos literarios por el personaje del “comeniños”, el devorador de infantes que en la LIJ recibe distintos nombres y adopta diferentes apariencias: bruja, ogro, monstruo, animal fabuloso, príncipes seductores y madres insufribles.

Desde siempre, incluso los pequeños menos temerarios han sido propensos a sucumbir con una sonrisa hechizada a las descripciones y las imágenes de la bruja Baba-Yaga, por ejemplo, que recorre los volúmenes antológicos de Afanásiev recolectando huesos humanos en una cacerola hirviente. No obstante, Fernández recuerda que cuando los escritores pertenecientes a la aristocracia y la burguesía se apropiaron de los cuentos folklóricos les imprimieron una matriz de sentidos conveniente a un contexto marcado por el incipiente proceso de escolarización. En Los devoradores de la infancia, esta pregunta acerca de los textos que los adultos elegimos para los niños sirve de introducción para un trabajo deslumbrante de literatura comparada entre Irulana y el ogronte, de Graciela Montes, publicado en el año 1995 y El globo, de Isol, libro álbum de 2002.
En palabras de la autora: “ambas producciones testimonian la construcción de destinatarios reflexivos, capaces de inferir procedimientos retóricos intrincados y de apropiarse de una compleja semiosis a partir de los juegos discursivos y plásticos propuestos por la ficción. En consecuencia podrían estar mostrando ciertos cambios interesantes relativos a la manera de configurar a los niños, por parte de la sociedad de fines del siglo XX y principios del XXI” (p. 44)
Al mismo tiempo que el personaje del comeniños prolifera bajo asombrosas formas mutantes (en las pantallas encantadas de Disney destellan la pavorosa simpatía de Shrek) tiene lugar en la LIJ una proliferación de figuras siniestras que serían la contraparte del comeniños. Fernández ilustra profusamente el protagonismo de personajes que asumen la venganza contra los representantes de los órdenes familiar, escolar y social. En el capítulo IV titulado ‘La venganza de la gente pequeña’ la autora se detiene en “la exacerbación de la parodia” presente en obras de autores como Saki, Bradbury, Sendak, Quiroga y Gorey. Destaca que su interés en dichos autores no pasa por “la insubordinación de sus personajes en sí, sino por el tratamiento estético de la tragedia familiar a través de la inversión de la ecuación joven víctima/ adulto victimario.” (p.81)
La mirada de los niños en los textos destella ansias de justicia. “Lo que parece haber cambiado en cuanto a las representaciones de la niñez es que los débiles empiezan a reclamar lugares sociales quizás desde un protagonismo que nos resulta amenazante.” (p. 90) En esta perspectiva, la Declaración de los Derechos del niño (1959) se lee como “el correlato de la puesta en duda de la confiabilidad de los adultos en su ejercicio de protectores de la niñez.” (p. 13) Por esa razón, la autora nos invita a tomar distancia de la “neurosis de felicidad” cuyo afán de disciplinamiento pretende expatriar al comeniños de los libros destinados a la infancia.
A partir del estudio de las discusiones en torno al canon de la LIJ en Argentina y de la relectura de las tensiones de los discursos provenientes de la pedagogía, la psicología y la teoría literaria en los años 1960 y 1970, Fernández reivindica la poética disparatada de María Elena Walsh y reencuentra en el absurdo de Javier Villafañe el vínculo inquietante y travieso que une a la infancia con el lenguaje.  
Los devoradores de la infancia ilustra una nueva forma de leer que se muestra sensible a la ironía y al tono paródico (y por momentos oscuro) que distingue a los textos más representativos de la literatura destinada a los niños. Esa forma de leer se traduce en una manera de asumir la escritura académica. En varios pasajes de su libro, Fernández traslada a la escritura el tono paródico y provocador del registro oral característico de sus clases en el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil que dicta en la Universidad de Buenos Aires desde hace más de diez años.
En las aguas quietas del estanque de la crítica literaria, usualmente poco afecta a interesarse en libros pertenecientes a la LIJ, cuyo destino, a causa de dicha desatención, queda librado a la astucia y los intereses exclusivos del mercado editorial, la aparición de un libro como Los devoradores de la infancia se celebra.

Reseñas Lij (septiembre 2015)



Para cuidarte mejor

Ximena García
Editorial: Uranito
Colección: Libro álbum
N° de Páginas: 32 (Cartoné)
Buenos Aires, 2015



Por Silvina Juri (Miembro de EDELIJ)


Presentamos una original historia que juega con el cuento popular de Caperucita Roja, desde el título parafraseado (“Para cuidarte mejor…”) hasta el momento en que la niña visita a su abuela…
En este relato la ausencia del lobo está justificada ya que quien asecha a la niña es su propia madre. La Caperucita de esta historia ansía libertad pero las rejas (literales y simbólicas) impuestas se interponen en el camino de encierro que recorre el cuento.
Los temores de una madre sobreprotectora son arrastrados a su hija, quien inversamente desea salir, huir, “vivir”... Un quiebre narrativo pone furiosa a la niña y (sólo por un instante) todo parece cambiar…

Los juegos y marcas intertextuales que propone la autora no sólo se estructuran con el cuento tradicional sino también con otros referentes como es la presencia de la obra pictórica "La maternidad” de Gustav Klimt, el cual se presenta torcido, evidenciando que las cosas entre madre e hija no parecen ir por buen camino… Y ya que hablamos de camino, ¿podrá -la protagonista-recorrerlo sola hasta la casa de su abuelita? ¿Qué tan peligroso es? Un final que roza lo tragicómico. Los invitamos a des-cubrirlo!

Las guardas del libro son parte del relato, en la primera una niña que ansía (el afuera)“libertad”, salir, jugar y en la última “nosotros” lectores como espectadores testigos del encierro (el adentro). La autora desafía al lector a leer bajo dos miradas, dejando bien demostrado la exigencia de leer ambos códigos (textual y gráfico) para crear sentido a la obra. Un libro álbum que invita a detenernos en cada página para seguir leyendomirando una y otra vez.


Reseñas Lij (Agosto 2015)



¡Hola!, Que me lleva la ola. Rimas, juegos y versos

Selección de Sergio Andricaín
Ilustraciones de Ana María Londoño
Editorial Santillana
Buenos Aires, 2015 (editado en 2011)
N° de páginas: 88 páginas

“Para el niño que se concentra durante esta etapa en aprender las convenciones de la lengua escrita, compartir la poesía con los adultos cercanos es una experiencia entrañable y llena de sentido. Mientras las voces de los mayores leen las jeringonzas, las retahílas, los trabalenguas, las adivinanzas y los poemas de este libro, les van revelando a los lectores el poder mágico que poseen las palabras para dar nombre a los secretos y a las emociones y para maravillarnos con su música.”
Reproducimos un extracto del amoroso prólogo del libro realizado por Yolanda Reyes: “La presente antología elaborada por el investigador cubano Sergio Andricaín, traza un itinerario por las voces que pueblan nuestra lengua. Desde aquellas rimas de la tradición oral, pasando por los clásicos como Lope e Vega y llegando hasta la poesía contemporánea, el recorrido se organiza en cuatro secciones que partes de los intereses infantiles. Para el niño, ahora concentrado en explorar los misterios de la lengua, será un recreo y un bálsamo. Y para el adulto, que le sigue leyendo y que lo anima, de vez en cuando, a leer un verso será otra oportunidad para decirle que la magia de las palabras lo sigue acompañando y lo descifra, mientras le llega el tiempo de desentrañar sus secretos por sí mismo.”
Una hermosa antología de poemas, para compartir en voz alta al lado de los que empiezan a leer y disfrutar juntos del inmenso placer que brinda la experiencia poética.

Reseñas Lij (Mayo 2015)

En el mes de mayo elegimos
una aventura en tiempos de revolución.

Por Noelia Mangione
Actualmente cursa el “Ciclo de licenciatura en literatura infantil y juvenil” (UNCuyo)



El pan de los patricios   
Laura Ávila
Ilustraciones de Cristina Ávila
Editorial: Edebé
Colección: Flecos de Sol
Buenos Aires, 2010
Nº de páginas: 153
Género: novela (juvenil)
                                  
“- Esta revolución los pone a todos así, Graciana…
  - ¿Así, cómo, Hi-la-rión?
 -Así como desnudos… Como mostrando su verdadera cara (…)”


Laura Ávila guionista y escritora de literatura para niños y adolescentes apasionada por la historia argentina. En su novela El pan de los patricios la autora presenta una aventura ambientada en Buenos Aires en el año 1810 – poco tiempo después de la creación de la Primera Junta -  y protagonizada por tres jóvenes muy distintos: Hilarión, un zambo que trabaja en la panadería de don Gonzalo Leiva, su compañera y amiga Graciana, una niña negra amante de los animales, y Feliciano, un joven robusto hijo de un comerciante criollo de clase acomodada con alma de poeta y ansias de libertad.

El libro cuenta con ilustraciones de Cristina Ávila, ilustradora, diseñadora y artesana, quien se distingue por sus dibujos en tinta china realizados con un antiguo plumín.
Sucesos inesperados ocurrirán en la vida de estos chicos a partir de la irrupción de tres soldados del regimiento de patricios – creado por Cornelio Saavedra – en la panadería de don Gonzalo Leiva. Los tres jóvenes emprenderán un viaje que conducirá a cada uno a una búsqueda interior: de sus sentimientos y su historia personal para Hilarión, del valor y la vocación para Feliciano y de la libertad en el caso de Graciana. En su camino se encontrarán con grandes figuras del movimiento revolucionario y de quienes aprenderán acerca de la tolerancia y el amor a la patria. 

Mediante un estilo narrativo ágil, Ávila conduce a los lectores en los diversos vericuetos de la historia de manera que este queda atrapado por la tensión del argumento capítulo a capítulo. La autora muestra que la revolución es un momento de “revelación”, esto es, oportunidad para mirar en nuestro interior y descubrir verdaderamente quiénes somos y quiénes queremos ser.

Reseñas Lij (Marzo 2015)



La ronda redonda. Juegos y canciones latinoamericanas (libro+disco)

Andrea Lelli, Carolina Vaca Narvaja y Ana Seguí
Editorial: Comunicarte
Córdoba, 2014
N° de Páginas: 96


Una invitación a cantar, bailar y jugar junto a los más pequeños…

“La ronda redonda. Juegos y canciones latinoamericanas” es un libro/disco nacido como extensión del notable trabajo artístico de la agrupación: Abriendo Rondas. El libro presenta con sencillez un recorrido por la tradición lúdico musical de los pueblos latinoamericanos, acompañado de partituras ilustradas por Jorge Cuello. Por su parte, el CD resume melodías de Latinoamérica pensadas para los más pequeños con aporte de más de veinte músicos cordobeses. La publicación se compone de una antología con 60 juegos de tradición oral, ofrecidos con material auditivo y gráfico de apoyo que acercan el repertorio con intención de potenciar el trabajo de maestros, animadores, artistas y padres; así como acercar a los niños y niñas al juego como ámbito de experimentación y aprendizaje.

La selección organizada en seis capítulos, invita a explorar rasgos propios y distintivos del juego: la presencia protagónica de la voz y el cuerpo, los movimientos y gestos que recorren el espacio; el ritual ancestral de lo circular; la palabra hablada, cantada y jugada rítmicamente; la incorporación de juguetes y objetos; la sonoridad del propio cuerpo; y el placer de jugar con otros.

El CD que complementa la publicación reúne parte del repertorio propuesto en el libro: rondas y juegos de palmas, canciones colectivas y juegos. Sus arreglos musicales evocan sonoridades de distintos géneros e instrumentos como guitarras, tamboras, gaitas, cuatro, tavaquiño, mandolina, balafón, clarinetes, flauta, charangos, piano, guitarra, y quenas, entre otros elementos elegidos para recrear el colorido musical, gestual y poético del acervo lúdico tradicional latinoamericano.

Reseñas Lij (Enero-Febrero 2015)


¡NO ES FÁCIL, PEQUEÑA ARDILLA!

Elisa Ramón 
Ilustraciones de Rosa Osuna 
Editorial: Kalandraka 
Colección: Libros para soñar 
Pontevedra, 2003 
N° de páginas: 40 


La ardilla roja estaba triste. 
Sentía una pena muy honda porque su madre se había muerto 
y pensaba que nunca más sería feliz. 

Pequeña ardilla enfrenta la muerte de su mamá…en ella hay tristeza, angustia, impotencia, soledad, enojo…El consuelo de ardillita no tiene resoluciones mágicas ni rápidas. El duelo hay que pasarlo y eso lleva tiempo, en este caso casi todo el tiempo del texto. Y qué hay del final? Es el final de una etapa y el comienzo de otra. No es fácil, no. Y ese tal vez sea el mayor mérito del cuento. Sí cálido, tranquilizador; como lo es dormirse mientras alguien nos cuenta un cuento. Mañana será otro día, y ya se verá cómo seguir. 

Un relato que puede acompañar y hasta preparar en acontecimientos difíciles…todo ello magníficamente logrado desde palabras e ilustraciones, de tonos suaves y cálidos. Un libro álbum que no elude el tema de la muerte, lo manifiesta desde el comienzo a través de las imágenes como en las cálidas ilustraciones. El relato recurre a la fuerza de los afectos cercanos en momentos tan difíciles, a la evocación y a la certeza de la presencia del que se fue permanecerá en lo más profundo de quien queda. 



(Extracto de fuente: “300 libros iberoamericanos para niños y jóvenes. Recomendados por el Plan Nacional de Lectura n°2”. Argentina, 2011)

Reseñas Lij (Diciembre 2014)




Donde viven los monstruos
Texto e ilustraciones de MAURICE SENDAK
Traducción de AGUSTÍN GERVÁS
Encuadernado en cartoné.
Editorial Kalandraka.
Edición especial
Pontevedra, 2014.
Nº de páginas: 48




Por María Paz Ochoa (*)


"El libro ilustrado es mi campo de batalla. Es donde yo me expreso. Es donde yo consolido mis poderes y los uno en lo que, espero, es una forma legítima y viable, significativa para otros y no solo para mí. […] Yo vivo dentro del libro ilustrado: es ahí donde libro mis batallas y donde espero ganar mis guerras"

Maurice Sendak


¿Dónde viven los monstruos? ¿Debajo de la cama? ¿Escondidos en los roperos? ¿Aparecen cuando se apaga la luz? ¿Están en nuestra imaginación? ¿Son nuestros propios monstruos interiores? No lo sabemos… lo que bien sabemos es que a 51 años de la primera edición del libro álbum “Donde viven los monstruos” (1963) de Maurice Sendak, este texto emblemático de la literatura infantil sigue tan vigente que las preguntas iniciales seguirán buscando respuestas…

Los recursos tanto gráficos como textuales utilizados por el autor fueron (y siguen siendo) altamente innovadores y sentaron las bases para pensar en un género hoy en boga: el libro álbum.

Max (al igual que Maurice) gana la batalla…

La historia es acerca de un niño que por “portarse mal” su madre lo envía a la cama sin cenar. Si bien la secuencialidad de acciones de la historia es lineal, se producen dos desvíos bien marcados en la trama, que además sirven de nexo entre los dos niveles de ficción que presenta la historia (el cotidiano, en el que el protagonista –Max- recibe el reto de su madre; y el de evasión, donde Max se encuentra con los monstruos). Estos desvíos en la trama son los dos momentos en que Max navega por el océano, tanto de ida al “mundo de evasión” como de vuelta al “mundo cotidiano”. Un marcado simbolismo el de partir de un mundo a otro, de una tierra firme a otra (ya sea la “tierra firme de su habitación” como la “tierra firme del mundo de los monstruos”): haber enfrentado los miedos y logrado cierta seguridad interior.


La historia sucede en un breve tiempo, quizás unas pocas horas. Pero hay un tiempo psicológico (tiempo mítico) que es el de Max: está tan enojado con su mamá que al evadirse a su mundo imaginario el viaje de ida dura: “varias semanas y casi más de un año hacia donde viven los monstruos.”

Pero, luego de pasar un tiempo allí, siente la necesidad de volver a la calidez de su habitación y de su mamá. Es así que emprende el viaje de regreso: “navegó de regreso casi más de un año, por varias semanas y durante todo un día hasta llegar a la noche de su propia habitación.”

Desde la imagen, lo que da unidad temporal es la luna que está presente en la mayoría de las ilustraciones y a través de esa imagen, se sabe que la historia transcurre durante la noche. Por lo tanto, se podría prescindir del texto lingüístico para darnos cuenta en qué momento del día suceden los hechos.

Los espacios, que sólo son “nombrados” en el texto, son intensamente detallados y descriptivos en las imágenes que no se limitan a apoyar al texto escrito: los árboles de la selva que invaden la habitación de Max, crecen desde el suelo, desde los barrales de la cama, desde el marco de la puerta, frondosos, variados, misteriosos…

El personaje de Max es, sin duda, el personaje más detalladamente caracterizado. Desde lo textual, el narrador nos cuenta que Max hace muchas travesuras a partir de “La noche que Max se puso un traje de lobo”.  Es decir, que el hecho de disfrazarse de lobo lo transforma en un niño travieso... Se hace fuerte la presencia del símbolo del LOBO: en los cuentos infantiles, representa el mal, lo que acecha sin que nos demos cuenta. Entonces, el narrador da a entender que Max no siempre se porta mal y hace travesuras, sino sólo cuando se disfraza de lobo. Es más, cuando su mamá lo castiga, él enojado le dice: “¡TE VOY A COMER!” (intertextualidad con “La Caperucita Roja”).  Al lugar donde viven los monstruos, Max va con su disfraz de lobo, porque allí también él tendrá el liderazgo.

Desde la imagen, la ilustración nos muestra un Max en su traje de lobo blanco con una larga cola negra. En la tierra de los monstruos, el traje lo hace sentir poderoso, superior, los domina mirándolos a los ojos (“¡QUIETOS!”, les dice, y en la imagen se lo ve en clara actitud de dominio), lo nombran REY (“Y lo nombraron rey de todos los monstruos”, y Max aparece con su corona y cetro), ordena cuándo empiezan y cuándo terminan los festejos (“’Y ahora’, gritó Max, ’¡que comiencen los festejos!’ ”; “’Basta ya’, gritó Max y ordenó a los monstruos que fueran a la cama sin cenar”). Con su traje de lobo blanco castiga a los monstruos, igual que su mamá lo hizo con él.

En las ilustraciones aparece con el ceño fruncido para demostrar su poder y valentía.

Solamente, en la imagen del final del libro se ve a Max sin su capucha de lobo: ha regresado al lugar donde se siente seguro y protegido; ya no necesita estar “acorazado” íntegramente con el disfraz, ha cumplido su penitencia con dignidad.


Los monstruos: Son los personajes que no aparecen descriptos en el texto, pero sí con muchos detalles en la ilustración, el lector podrá caracterizarlos y logrará crear sentido a cada acción propuesta por varias páginas ilustradas.


Desde lo textual, lo poco que se dice de los monstruos es sobre el recibimiento y la despedida que le hacen a Max, usando repetidas veces las mismas palabras: “emitieron unos horribles rugidos y crujieron sus afilados dientes y lo miraron con ojos centelleantes y le mostraron sus horribles garras”. El texto tiene carga acumulativa de acciones (dada por la conjunción copulativa “y”) con la intención de crear un clima de temor en el lector, pero sobre todo en Max.


Desde la imagen, los monstruos están exquisitamente dibujados: grandes garras, dientes afilados, ojos enormes, cuernos, barbas tupidas, escamas y piel, patas de animales y pies humanos, un minotauro…  un verdadero bestiario carnavalesco que desfila ante los ojos del lector y de Max.


Todas las ilustraciones de este libro álbum ocupan la parte central de la hoja (esto resalta la importancia que tiene el dibujo en la historia)  mientras que los textos apenas ocupan un pequeño espacio en la parte superior o inferior de la página.


En cuanto a la tipografía del título, hay dos cambios de letras: DONDE Y MONSTRUOS ; viven y los. Creo que las dos primeras (donde y monstruos), en una tipografía “dura”, “rígida”, sirven de marco contenedor al relato que empieza y termina en la casa. Y las dos últimas (viven y los), en una tipografía más “blanda”, sirven para referirse a la experiencia relajada de Max en el plano de la evasión.


El personaje de Max se encuentra siempre a la izquierda que, en el lenguaje de la ilustración, es la zona de “poder”: le permite al personaje ir creciendo en su personalidad y psicología. Pero cuando ya se siente cansado de estar con los monstruos y añora su hogar, se encuentra ubicado a la derecha, que es la zona de la “calma”, de la “tranquilidad”. También está allí cuando ha regresado a su habitación después de haber hecho la “catarsis” de su castigo.

Como un guiño al lector atento, hay contradicción entre texto e imagen en la descripción que el narrador hace de los monstruos. Los describe como seres terribles, poco amigables “éstos emitieron  unos horribles rugidos y crujieron sus afilados dientes y lo miraron con ojos centelleantes y le mostraron sus  horribles garras.”  Pero la imagen de los monstruos es totalmente contraria: aparecen sonrientes, con una actitud amistosa hacia Max. Maurice Sendak maneja los dos lenguajes artísticos con sensibilidad y perfección. Es evidente que el autor ha tenido una profunda formación artística teniendo como referente de inspiración a pintores de distintas épocas: HENRI ROUSSEAU, marca su presencia en la ilustración de los árboles del bosque: exóticos, frondosos, y hasta prehistórico; EL BOSCO: en algunos rostros de los monstruos; BESTIARIO MEDIEVAL: para la ilustración de los monstruos.

El manejo de la paleta de colores en este libro álbum es de tonos suaves, más bien oscuros para crear la sensación de lo nocturno. La iluminación se percibe como la luz que da la luna, muy tenue y sutil. Con el dominio que Sendak tiene del dibujo y los colores, y de los recursos de la lengua, ha sabido crear una atmósfera de ensoñación en la que el personaje de Max, y por qué no, el lector, pueden evadirse cada vez que necesiten encontrarse a sí mismos.


“Negro atacando un jaguar” de H. Rousseau

“Las tentaciones de San Antonio” de El Bosco
(F1) “Cristo llevando la cruz” de El Bosco




Bestiario medieval (ilustraciones de códices, gárgola)

(*) Prof. María Paz Ochoa, estudiante del Ciclo de Licenciatura de Literatura infantil y juvenil de la UNCuyo. La presente reseña es un fragmento de un trabajo para la cátedra “Literatura Infantil” (Profesoras: Marisa Pérez  y  Silvina Juri)