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Reseñas Lij (Diciembre 2014)




Donde viven los monstruos
Texto e ilustraciones de MAURICE SENDAK
Traducción de AGUSTÍN GERVÁS
Encuadernado en cartoné.
Editorial Kalandraka.
Edición especial
Pontevedra, 2014.
Nº de páginas: 48




Por María Paz Ochoa (*)


"El libro ilustrado es mi campo de batalla. Es donde yo me expreso. Es donde yo consolido mis poderes y los uno en lo que, espero, es una forma legítima y viable, significativa para otros y no solo para mí. […] Yo vivo dentro del libro ilustrado: es ahí donde libro mis batallas y donde espero ganar mis guerras"

Maurice Sendak


¿Dónde viven los monstruos? ¿Debajo de la cama? ¿Escondidos en los roperos? ¿Aparecen cuando se apaga la luz? ¿Están en nuestra imaginación? ¿Son nuestros propios monstruos interiores? No lo sabemos… lo que bien sabemos es que a 51 años de la primera edición del libro álbum “Donde viven los monstruos” (1963) de Maurice Sendak, este texto emblemático de la literatura infantil sigue tan vigente que las preguntas iniciales seguirán buscando respuestas…

Los recursos tanto gráficos como textuales utilizados por el autor fueron (y siguen siendo) altamente innovadores y sentaron las bases para pensar en un género hoy en boga: el libro álbum.

Max (al igual que Maurice) gana la batalla…

La historia es acerca de un niño que por “portarse mal” su madre lo envía a la cama sin cenar. Si bien la secuencialidad de acciones de la historia es lineal, se producen dos desvíos bien marcados en la trama, que además sirven de nexo entre los dos niveles de ficción que presenta la historia (el cotidiano, en el que el protagonista –Max- recibe el reto de su madre; y el de evasión, donde Max se encuentra con los monstruos). Estos desvíos en la trama son los dos momentos en que Max navega por el océano, tanto de ida al “mundo de evasión” como de vuelta al “mundo cotidiano”. Un marcado simbolismo el de partir de un mundo a otro, de una tierra firme a otra (ya sea la “tierra firme de su habitación” como la “tierra firme del mundo de los monstruos”): haber enfrentado los miedos y logrado cierta seguridad interior.


La historia sucede en un breve tiempo, quizás unas pocas horas. Pero hay un tiempo psicológico (tiempo mítico) que es el de Max: está tan enojado con su mamá que al evadirse a su mundo imaginario el viaje de ida dura: “varias semanas y casi más de un año hacia donde viven los monstruos.”

Pero, luego de pasar un tiempo allí, siente la necesidad de volver a la calidez de su habitación y de su mamá. Es así que emprende el viaje de regreso: “navegó de regreso casi más de un año, por varias semanas y durante todo un día hasta llegar a la noche de su propia habitación.”

Desde la imagen, lo que da unidad temporal es la luna que está presente en la mayoría de las ilustraciones y a través de esa imagen, se sabe que la historia transcurre durante la noche. Por lo tanto, se podría prescindir del texto lingüístico para darnos cuenta en qué momento del día suceden los hechos.

Los espacios, que sólo son “nombrados” en el texto, son intensamente detallados y descriptivos en las imágenes que no se limitan a apoyar al texto escrito: los árboles de la selva que invaden la habitación de Max, crecen desde el suelo, desde los barrales de la cama, desde el marco de la puerta, frondosos, variados, misteriosos…

El personaje de Max es, sin duda, el personaje más detalladamente caracterizado. Desde lo textual, el narrador nos cuenta que Max hace muchas travesuras a partir de “La noche que Max se puso un traje de lobo”.  Es decir, que el hecho de disfrazarse de lobo lo transforma en un niño travieso... Se hace fuerte la presencia del símbolo del LOBO: en los cuentos infantiles, representa el mal, lo que acecha sin que nos demos cuenta. Entonces, el narrador da a entender que Max no siempre se porta mal y hace travesuras, sino sólo cuando se disfraza de lobo. Es más, cuando su mamá lo castiga, él enojado le dice: “¡TE VOY A COMER!” (intertextualidad con “La Caperucita Roja”).  Al lugar donde viven los monstruos, Max va con su disfraz de lobo, porque allí también él tendrá el liderazgo.

Desde la imagen, la ilustración nos muestra un Max en su traje de lobo blanco con una larga cola negra. En la tierra de los monstruos, el traje lo hace sentir poderoso, superior, los domina mirándolos a los ojos (“¡QUIETOS!”, les dice, y en la imagen se lo ve en clara actitud de dominio), lo nombran REY (“Y lo nombraron rey de todos los monstruos”, y Max aparece con su corona y cetro), ordena cuándo empiezan y cuándo terminan los festejos (“’Y ahora’, gritó Max, ’¡que comiencen los festejos!’ ”; “’Basta ya’, gritó Max y ordenó a los monstruos que fueran a la cama sin cenar”). Con su traje de lobo blanco castiga a los monstruos, igual que su mamá lo hizo con él.

En las ilustraciones aparece con el ceño fruncido para demostrar su poder y valentía.

Solamente, en la imagen del final del libro se ve a Max sin su capucha de lobo: ha regresado al lugar donde se siente seguro y protegido; ya no necesita estar “acorazado” íntegramente con el disfraz, ha cumplido su penitencia con dignidad.


Los monstruos: Son los personajes que no aparecen descriptos en el texto, pero sí con muchos detalles en la ilustración, el lector podrá caracterizarlos y logrará crear sentido a cada acción propuesta por varias páginas ilustradas.


Desde lo textual, lo poco que se dice de los monstruos es sobre el recibimiento y la despedida que le hacen a Max, usando repetidas veces las mismas palabras: “emitieron unos horribles rugidos y crujieron sus afilados dientes y lo miraron con ojos centelleantes y le mostraron sus horribles garras”. El texto tiene carga acumulativa de acciones (dada por la conjunción copulativa “y”) con la intención de crear un clima de temor en el lector, pero sobre todo en Max.


Desde la imagen, los monstruos están exquisitamente dibujados: grandes garras, dientes afilados, ojos enormes, cuernos, barbas tupidas, escamas y piel, patas de animales y pies humanos, un minotauro…  un verdadero bestiario carnavalesco que desfila ante los ojos del lector y de Max.


Todas las ilustraciones de este libro álbum ocupan la parte central de la hoja (esto resalta la importancia que tiene el dibujo en la historia)  mientras que los textos apenas ocupan un pequeño espacio en la parte superior o inferior de la página.


En cuanto a la tipografía del título, hay dos cambios de letras: DONDE Y MONSTRUOS ; viven y los. Creo que las dos primeras (donde y monstruos), en una tipografía “dura”, “rígida”, sirven de marco contenedor al relato que empieza y termina en la casa. Y las dos últimas (viven y los), en una tipografía más “blanda”, sirven para referirse a la experiencia relajada de Max en el plano de la evasión.


El personaje de Max se encuentra siempre a la izquierda que, en el lenguaje de la ilustración, es la zona de “poder”: le permite al personaje ir creciendo en su personalidad y psicología. Pero cuando ya se siente cansado de estar con los monstruos y añora su hogar, se encuentra ubicado a la derecha, que es la zona de la “calma”, de la “tranquilidad”. También está allí cuando ha regresado a su habitación después de haber hecho la “catarsis” de su castigo.

Como un guiño al lector atento, hay contradicción entre texto e imagen en la descripción que el narrador hace de los monstruos. Los describe como seres terribles, poco amigables “éstos emitieron  unos horribles rugidos y crujieron sus afilados dientes y lo miraron con ojos centelleantes y le mostraron sus  horribles garras.”  Pero la imagen de los monstruos es totalmente contraria: aparecen sonrientes, con una actitud amistosa hacia Max. Maurice Sendak maneja los dos lenguajes artísticos con sensibilidad y perfección. Es evidente que el autor ha tenido una profunda formación artística teniendo como referente de inspiración a pintores de distintas épocas: HENRI ROUSSEAU, marca su presencia en la ilustración de los árboles del bosque: exóticos, frondosos, y hasta prehistórico; EL BOSCO: en algunos rostros de los monstruos; BESTIARIO MEDIEVAL: para la ilustración de los monstruos.

El manejo de la paleta de colores en este libro álbum es de tonos suaves, más bien oscuros para crear la sensación de lo nocturno. La iluminación se percibe como la luz que da la luna, muy tenue y sutil. Con el dominio que Sendak tiene del dibujo y los colores, y de los recursos de la lengua, ha sabido crear una atmósfera de ensoñación en la que el personaje de Max, y por qué no, el lector, pueden evadirse cada vez que necesiten encontrarse a sí mismos.


“Negro atacando un jaguar” de H. Rousseau

“Las tentaciones de San Antonio” de El Bosco
(F1) “Cristo llevando la cruz” de El Bosco




Bestiario medieval (ilustraciones de códices, gárgola)

(*) Prof. María Paz Ochoa, estudiante del Ciclo de Licenciatura de Literatura infantil y juvenil de la UNCuyo. La presente reseña es un fragmento de un trabajo para la cátedra “Literatura Infantil” (Profesoras: Marisa Pérez  y  Silvina Juri)

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